Günther Fehlinger-Jahn promete devolver a México el Penacho de Moctezuma si llega a la Presidencia de Austria


Günther Fehlinger-Jahn, economista y activista político austriaco, anunció en 2026 su intención de competir por la Presidencia Federal de Austria en 2028. En una entrevista publicada por Publimetro México, dijo que, si llegara a ser presidente, promovería una restitución permanente del Penacho de Moctezuma a México e incluso afirmó que estaría dispuesto a viajar personalmente para entregarlo.Esto es importante: no se trata de una decisión tomada por el gobierno de Austria ni de un acuerdo oficial entre Austria y México. Es una promesa/propuesta de una persona que pretende competir por la Presidencia.
Además, Fehlinger-Jahn no es actualmente una autoridad del gobierno austriaco. Por ejemplo, se presenta como dirigente del llamado Comité Austriaco para la Ampliación de la OTAN, pero la OTAN ha aclarado que no tiene vínculos oficiales con esa organización y que sus opiniones son personales.
¿Y el famoso "Penacho de Moctezuma" realmente perteneció a Moctezuma?
Aquí hay una cuestión histórica bastante interesante.
El Weltmuseum Wien conserva el objeto, pero el propio museo señala que no está demostrado que haya pertenecido a Moctezuma II. Tampoco se sabe exactamente cuándo ni cómo salió de México.
La primera constancia documental segura aparece en un inventario de 1596 del castillo de Ambras, en Innsbruck, donde fue descrito simplemente como una especie de sombrero de plumas. La asociación con Moctezuma apareció posteriormente.
De hecho, las investigaciones realizadas conjuntamente por especialistas mexicanos y austriacos entre 2010 y 2012 sugieren que pudo haber sido un tocado utilizado por una persona de alto rango —incluso se ha planteado que pudiera ser sacerdotal—, pero no existe evidencia concluyente de que fuera la "corona de Moctezuma".El gran problema: ¿se puede transportar?
Aquí está probablemente el obstáculo más importante.
Durante el proyecto binacional de conservación se encontraron más de 170 roturas en las 374 plumas largas de quetzal, además de numerosos daños en la estructura. Cuando se retiró de su soporte, aparecieron casi 2,000 fragmentos de plumas que ya se habían desprendido. Los especialistas mexicanos y austriacos coincidieron en que es extremadamente frágil.
Los estudios de vibraciones realizados para determinar si podía trasladarse a México concluyeron que con los medios de transporte convencionales —por tierra o avión— no podía garantizarse un traslado sin riesgo de daños importantes.
Por eso México ha tenido dificultades incluso para conseguir un préstamo temporal.
En 2017, la Secretaría de Relaciones Exteriores explicó que especialistas de ambos países habían concluido que el penacho no debía trasladarse hasta que existiera una tecnología capaz de protegerlo de las vibraciones.
México ya ha intentado recuperarlo
Esto tampoco es algo nuevo.
En 2020, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó formalmente a Austria que prestara el penacho a México por un año. La propuesta incluía garantías de conservación y transporte y hasta el intercambio temporal de otras piezas para una exposición en Austria.
Más recientemente, el gobierno mexicano volvió a referirse al asunto. En 2025, el director del INAH, Diego Prieto, confirmó que México había solicitado la devolución y señaló que la parte austriaca había argumentado precisamente que el traslado podría dañar la pieza.Entonces, ¿Fehlinger-Jahn podría simplemente ordenar que lo devuelvan?
No necesariamente.
La Presidencia de Austria tiene atribuciones importantes, pero no funciona como un sistema en el que el presidente pueda disponer unilateralmente de cualquier objeto de una colección museística.
El Parlamento austriaco explica que muchas de las actuaciones del presidente requieren una propuesta del Gobierno federal o del ministro competente, y que buena parte de sus actos formales necesitan la firma correspondiente del canciller, del Gobierno o del ministro competente.
Por tanto, aun suponiendo que Fehlinger-Jahn llegara a la Presidencia, para una restitución definitiva habría que considerar la legislación austriaca, las instituciones responsables del museo, cuestiones de propiedad/patrimonio y, sobre todo, las condiciones de conservación y transporte.




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